Don Mahoma Algargel, mudejar, alguacil de la aljama de Agreda denuncia a los alguaciles por requisar sus bienes

Miguel Angel MORENO RAMIREZ DE ARELLANO: » El Barrionuevo de Agreda una morería en los confines de Castilla».

El 12 de Mayo de 1360, Don Mahoma y sus adelantados, denunciaban ante el alcalde y los oficiales que, con motivos de las trabas impuestas para trabajar en días festivos y de letanías,los alguaciles penetraban en los talleres de menestrales mudéjares requisando sus pertenencias. En consecuencia, tras advertir de lo lesiva que resultaba esta intervención para el fisco Real, Don Mahoma presentó un privilegio otorgado en Almazán el 24 de Febrero del año anterior por el que el rey Pedro I prohibía estas incautaciones, y ordenaba so pena de 600 mrs la devolución de lo confiscado. Además en caso de desobediencia, se emplazaba a los oficiales a justificar su proceder abre la Corte Real.


Puerta del barrio mudéjar de Agreda

Una vez entregada esta cédula, los responsables de la aljama notificaron al concejo los excesos cometidos pòr el recaudador Ferrant Xemen al prendar algunas moras que lavaban lienzos en los ríos de la Villa. Imputación que rechazó el acusado aduciendo que, según se acostumbraba, cuando salían los clérigos por los campos con las cruces alzadas en días de letanías, eran detenidos todos los trabajadores, fueran cristianos, moros o judíos hasta que la procesión regresara intramuros de la Villa.Empero,a la vista del escrito real, el concejo ordenó a Xemen restituir las prendas a los moros y moras al igual que los bienes sustraídos a los judíos.


Procesión en Soria

De todos modos, estos hechos venían precedidos de actitudes irreverentes protagonizadas por judíos y moros con ocasión de manifestaciones públicas de fe cristiana, provocaciones que ante las protestas del cabildo parroquial motivaron que el años de 1303, Fernando V dispusiera bajo pena de sanción a estos infieles que no se detuviesen en las calles cuando acudían los sacerdotes a administrar la comunión a los enfermos o saliera la procesión el Santísimo Sacramento.Un mandato lamentablemente premonitorio.Por añadidura, el 8 de mayo de 1371, los clérigos agredeños lograron otra provisión de Enrique II de Trastamara prohibiendo que los almuédanos pregonasen en alto sus oraciones desde la morería, griterío que el vecindario cristiano consideraba ofensivo y escandaloso.