«En la Villa de Cieza a doce días del mes de septiembre de 1 y seiscientos veinte años, ante mí el escribano público y testigos, parecieron Juan Gómez, Diego Gómez y Juan Gómez Moreno y Ginés Gómez Coria, vecinos de la villa de Habarán y dieron su poder cumplido quan bastante de derecho se requiere a Juan Gómez, de Gonzalo Gómez, vecino de la villa de Abarán especialmente para que por ellos y en sus nombres puedan parecer y parezcan ante el Rey Nuestro Señor, ante los señores Presidente y oidores de sus Reales Consejos y ante otras cualesquier Justicias e Jueces de Su Magestad y en razón de ser cristianos viejos y no ser comprehendidos en los Reales Vandos de la Expulsión diga y alegue de su Justicia, presente escritos y escrituras, testigos y probanzas y cualquier género de prueba que convenga. Pida y oyga sentencia o sentencias y asiente locutoras como definitivas, consienta las de su favor, apele y suplique las de contrario y siga en todas y instancias, gane cualesquier ejecutorias protestaciones y todo lo demás que ellos harían en que sean las costas de calidad ,que requieran su presencia u otro mas especial poder, que este lo dan para lo dicho y dependiente con fianza y libre general administración y con la obligación y revocación de derecho necesario poder de sustituir han si lo otorgaron. Testigos Francisco Giménez, Francisco Marín, regidor y Antonio López Silva, vecinos desta villa que juraron conocer a los otorgantes y ser los aquí contenidos y lo firmó el que sabía y por el que nuestros Derechos un real y no mas doy fe
Firma: Ginés López Firma: Antonio López Silva Ante mí: Baltasar Martínez, escribano.
La Rambla de Benito en Abarán. Antiguo molino sobre el cauce.
COMENTARIO DEL AUTOR
La reclamación de patente de «cristiano viejo» que hacen los Gómez de Abarán ante el escribano Baltasar Martínez, nos ilustra acerca del manto de complicidades que se tejió en torno a la expulsión de los moriscos de Murcia en general y del Valle de Ricote en particular.
No por formal y apoyada en testimonios, debió de parecer menos chusca a las autoridades y convecinos la dicha petición.Los dos Juan Gómez, Francisco Gómez y Ginés Gomez, que se reclaman cristiano viejos, son tan moriscos como cualquiera de los demás que se incluyeron en los Bandos. En el puerto de Cartagena,el 31-12-1613 Juan Gómez, yerno de la viuda de Alonso Ramón, aparece otorgando poderes sobre la disposición de sus bienes a Francisco Castaño, su cuñado, unas horas antes de su supuesto embarque en el Galeón San Esteban.
Y no debió ir muy lejos, porque apenas unos meses después, ya en 1615, el comisionado real, Gerónimo de Avellaneda Manrique, lo incluye, junto con los otros Gómez Juan, Gines y Francisco, entre los moriscos que «se han vuelto» y que están pendientes de condena, eso sí en las respectivas casas de su Abarán de origen.
Los Gómez tampoco debieron ser muy duramente castigados. Unos años después, reaparecen, en 1635 en el listado de los que pagan el impuesto de la Sal ,»Repartimiento de la sal de Abarán en 1635″,junto con otros convecinos supuestamente expelidos.