Mahomat Galibe, bautizado Fernando de Alcántara, el oscuro divorcio de un morisco de Plasencia

Del texto de REDONDO JARILLO,M.C. «La comunidad mudéjar de Plasencia durante el reinado de los Reyex Católicos».Medievalismo, 23. 2013.Pp. 44-45.

A la Chancillería de Valladolid llegó un proceso que tenía como partes enfrentadas a él, Fernando de Alcántara, y a su antigua esposa, Fátima Alejurait, y que llegaba en grado de apelación del tribunal del corregidor de Plasencia157. En ella denunciaba que, en el mes de junio del año 1500, estando casados, Fernando de Alcántara entabló una estratagema con Abrayn Vinagre para que este pudiese entrar en su casa y pudiese «dormir carnalmente» con su mujer. Suponemos que tuvo que darse una violación y venta de la esposa, lo cual estaba penado por las autoridades. Pero, lo que denunciaba Fátima era que, como consecuencia de ello, se la había obligado a cometer el delito de adulterio. Y era cierto, pues en la mentalidad de la época, cualquier relación sexual, aunque fuese forzada, se entendía como adúltera. Por tanto, si no se podía demostrar que había sido violada, podía culparse a la mujer como tal. Por eso, Fátima solicitó al corregidor que fuera contra su marido e imploró su perdón al haber sido obligada a ello.


Calle Vidrieras en Palencia. Antigua morería de la ciudad

Fernando de Alcántara declaró en su defensa todo lo contrario y esgrimió varias razones por las que no se debía ir judicialmente contra él. Entre ellas se encontraba la ausencia y rebeldía de Fátima, que se retiró del juicio tras la denuncia, y, sobre todo, porque su conversión al cristianismo hacía que se le perdonasen los delitos anteriores. Aludía a que «por el Santysimo, se le perdonan todos los pecados … pues hera avydo commo sy entonçes oviera nasçido». De hecho, esgrimió que esa conversión era la que había movido a Fátima a denunciarle, pues buscaba «le poner en odio con los christianos».

Fátima sí asistió a las probanzas de lo denunciado. Y consiguió demostrar su denuncia. Pero, Fernando no lo consiguió. Y, por tanto el corregidor le condenó al destierro durante tres años de la ciudad. Aunque indicó que le había rebajado la pena por ser menor de 25 años y su conversión al Cristianismo.


Excavaciones de la ermita de Santo Tomé, antigua mezquita de la morería de Plasencia

Fernando de Alcántara apeló entonces a la Chancillería de Valladolid. Y, entre varias razones, reiteró la salvación que le concedía el Bautismo, ya que lo había cometido en su vida pasada.

Los alcaldes de la Chancillería emplazaron a Fátima, pero ella no acudió, seguramente consciente de que no podía luchar contra esa evidencia legal.Y, por tanto, se la acusó de su rebeldía. En la sentencia, se advirtió que el corregidor de Plasencia había fallado mal y terminaron por absolverle. Sobre Fátima se impuso perpetuo silencio.


COMENTARIO DEL AUTOR

El 12 de Febrero de 502 se hizo pública la Real Pragmática por la que se puso a los antiguos múdejares de Castilla ante la disyuntiva de bautizarse o partir hacia el destierro. Una mayoría de hispanomusulmanes se convirtieron, adoptando nombres y apellidos cristianos y permaneciendo con su nueva identidad en sus hogares y villas. En esta decisión, se vieron alentados por  las autoridades de la Monarquía y la Iglesia, convencidas éstas de que la fuerza del sacramento del Bautismo sería suficiente para liquidar las posibles resistencias de las minorías islámicas como lo había sido antes en el caso de los Judíos.

En el  río revuelto  que se debió crear con la Pragmática de los Reyes Católicos, cupieron, sin duda muy diversas razones para la conversión. Muy pocos de los moriscos valencianos o  aragoneses y buena parte de los granadinos, hicieron este tránsito del Islam al Catolicismo de buen grado. Muy poco o nada convencidos de su nuevo estatus, como demuestran las actuaciones del tribunal del Santo Oficio durante los años posteriores.. Pero hubo otros casos, como el que protagoniza Fernando de Alcántara ,Mohamed, en el que se comprueba que muchos mudéjares aprovecharon la coyuntura para limpiar sus historiales y adaptarse con ventaja a la nueva situación.

El cristiano renacido, como dice Fernando de Alcántara es un hombre nuevo. Otro hombre que ya no tiene que dar cuentas, no ya de su pasado islámico, sino de los delitos y tropelías que hubiera podido cometer años antes del Bautismo. Fátima, su antigua esposa, es bien consciente de la nueva alianza que se generado entre el delincuente de su ex-marido y las autoridades religiosas, mas interesadas en fomentar las conversiones que en castigar los delitos cometidos, reconocidos como tales en el propio ordenamiento jurídico de la época.